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El congreso internacional “Desplazamientos discursivos: mutaciones en el discurso político del s. XXI” ha sido organizado por el grupo de investigación PRODISNET “Procesos discursivos en internet: confluencia de partidos, medios y ciudadanos”.

La actividad que presentamos se inscribe plenamente en el programa «Ciencia en sociedad» de la Comisión Europea, en el contexto de la Estrategia Horizonte 2020, y concretamente en los objetivos específicos relativos al Reto Social 6: Europa en un mundo cambiante: Sociedades inclusivas, innovadoras y reflexivas.

En primer lugar, porque las reflexiones sobre las prácticas discursivas en el espacio público (político) se alinean claramente con la descripción de este reto, que la CE propone en los siguientes términos: “fomentar una mejor comprensión de Europa, ofrecer soluciones y apoyar unas sociedades europeas inclusivas, innovadoras y reflexivas en un contexto de transformaciones sin precedentes y una creciente interdependencia mundial”.

En segundo lugar, porque gran parte de las ponencias que integran nuestras jornadas se refieren a prácticas discursivas digitales, y la estrategia H2020 alude también explícitamente a los cambios provocados por la digitalización: “Fenómenos como el crecimiento de Internet, de los sistemas financieros, de la economía afectada por el envejecimiento y de la sociedad ecológica demuestran de forma evidente, que es necesario meditar sobre estas cuestiones y responder a ellas al mismo tiempo en sus dimensiones de inclusión e innovación”.

En tercer lugar, porque la reflexión sobre las prácticas discursivas sale al paso de una de las prioridades temáticas que el propio programa H2020 reconoce para este reto: “Debilitamiento de la confianza de los ciudadanos en las instituciones públicas y en su capacidad de resolver eficazmente estos desafíos”.

En definitiva, pensamos que la reflexión sobre las prácticas discursivas se convierte en una herramienta esencial para comprender los cambios acelerados que viven las sociedades europeas del siglo XXI, perfectamente alineada con los retos del H2020. Nuestra idea de base es que la digitalización ha impulsado un cambio de fase en la historia del discurso político, comparable al que supuso en los años 60/70 la televisión (y los mass media en general).

Una sociedad reflexiva es aquella capaz de describirse a sí misma, y muchos de los fenómenos más acuciantes que experimentan las sociedades europeas actuales solo pueden explicarse teniendo en cuenta los condicionamientos comunicativos en que se desarrollan. Varias de estas situaciones tienen como punto de partida los cambios experimentados ya en las últimas décadas del s. XX, de la mano de los medios de comunicación de masas, que —como bien han descrito autores como Habermas, o Postman— suponen el salto de una sociedad de lectores a una sociedad de consumidores, de una sociedad de la imprenta a una sociedad del espectáculo. Por ejemplo,  Postman (1985: Divertirse hasta morir) describe una serie de discursos políticos que pronunciaron Abraham Lincoln y Stephen A. Douglas 1854 y 1858, y que duraban días, y se pregunta: “¿Qué tipo de audiencia era esta? ¿Quiénes eran estas personas que tan alegremente se acomodaban a escuchar siete horas de oratoria…Se trataba de gente que consideraba esos actos esenciales para su educación política, que los consideraba parte integral de su vida social y que estaba bastante acostumbrada a esas largas jornadas de oratoria”. En contraste con estas audiencias, las audiencias televisivas del s. XX se deslizan progresivamente hacia unas prácticas discursivas que equiparan la información política (no solo) con otro bien de consumo, que multiplican la oferta de manera desmesurada, y que utilizan como estrategia de captatio la constante espectacularización de un discurso vacío, que solo gira sobre sí mismo.

En la actualidad, el discurso político ha dado un paso más debido a la eclosión digital del s. XXI y algunos fenómenos asociados, como la extensión de las redes sociales, que están marcando cambios en los flujos comunicativos cuya incidencia en nuestras democracias ya nadie puede negar. En definitiva, la que algunos autores llaman “sociedad postmasas” (Álvarez Timoteo) necesita ser descrita en términos comunicativos. Por todo ello, el eje en torno al cual planteamos esta reflexión es la idea de ruptura de los cánones, mutaciones no siempre controlables ni intencionadas que pueden afectar a cualquier elemento comunicativo y provocar disrupciones evidentes; efectivamente, la observación del discurso político ofrece múltiples ejemplos de lo que en el proyecto de investigación PRODISNET (MINECO FFI2015-67668-R) hemos llamado “desplazamientos discursivos”:

– Géneros mediáticos informativos que se deslizan hacia la propaganda,

– Temas del debate público centrados en lo anecdótico y periférico, que se eleva al nivel de categoría general,

– Tratamiento equiparable de los hechos y las opiniones, nivelación de la opinión a la información,

– Emisores prominentes que carecen de los atributos tradicionalmente asignados al experto,

– Usos léxicos, sintácticos y retóricos al servicio de rasgos como la espectacularización, la frivolización o el personalismo,

– Nivelación de registros discursivos, que se traduce en la introducción de coloquialismos y vulgarismos en el registro teóricamente formal,

– Periodistas que intervienen en redes sociales opinando y valorando la actualidad en términos partidistas,

– Medios que amplifican la relevancia de las redes sociales y las legitiman como fuente informativa,

– Ciudadanos que no diferencian las noticias de las falsas noticias, y políticos que rentabilizan interesadamente esta indefinición, etc.